
Se han encontrado restos que testimonian que en la edad del bronce (1500-1000 a.C.) los humanos ocupaban el solar del castillo de Rebollet (147 m) y lo alto de la montaña del Rabat (174 m). En el collado de Rebollet han sido encontrados restos de cerámicas obradas a mano, entre restos arrasados para construir el castillo.
En la montaña del Rabat o de la Cruz se desarrollaría con el tiempo un importante asentamiento ibérico (s.V a.C.) que llegó a su momento de esplendor a los s. II y I a.C.
Después vino la conquista romana, la Paz Augusta (s. I d.C.), y la colonización sistemática de la llanura de la comarca, que se llenó de villas o establecimientos agrícolas. En el actual término de La Font d'en Carròs existió una villa de bastante importancia, localizada a la partida de les Jovades, y otra alrededor de la ermita de San Miguel. La importancia de la villa de les Jovades viene determinada por la cantidad de restos que han ido apareciendo.
Los siglos IV y V serían un tiempo de crisis económica y política, desórdenes sociales y hundimiento del comercio. Los supervivientes a la crisis se subieron a las sierras o se agruparon en poblados, donde continuaron las tareas agrícolas.
Así estaban las cosas al s. VIII, cuando los árabes acabaron con el reino de los visigodos y llevaron con ellos la religión del Dios único – Alá-, la lengua del Corán –el árabe- y nuevas técnicas agrícolas Es posible que ya en algún momento del siglo X o XI los árabes aprovecharan el agua de la fuente de los Xorros para regar las huertas.
El origen de la villa y del término de La Font d'en Carròs se remontan a la época islámica, cuando la Fuente (al-‘Ayn, en árabe) era una alquería más del distrito del castillo de Rebollet, nombrado ‘Rebolén' o ‘Reboylén' en papeles del siglo XIII, del árabe Rub'a-l-‘Ayn, “la Acequia Madre de la Fuente”. El castillo de Rebollet alojaba un alcaide y una guarnición islámica hacia el 1240 y controlaba un extenso territorio.
Al año 1240 el territorio de la Font fue ocupado por el Rey En Jaime el Conquistador, por medio del valeroso caballero En Carròs, almirante General de la Armada mallorquina y catalana. Agradecido el Rey por estos servicios, el 18 de julio de 1240 hizo merced a En Carròs de la Señoría del Castillo del Rebollet.
En época medieval los señores de La Font d'en Carròs se nombraban ‘barones de Rebollet' y, a partir del 1449, ‘condes de Oliva' en primer lugar, por privilegio de Alfonso el Magnánimo. En el siglo XVI, el condado de Oliva y baronía de Rebollet quedaría vinculado al duque de Gandía.
La familia feudal de los Carròs asentó colonos cristianos a Oliva y al castillo y villa de Rebollet, y juntó los dos términos islámicos en una sola baronía bicéfala: por una parte estaba la villa de Oliva y el término de Abajo (actual municipio de Oliva), y de otra la villa de la Font y el término de Arriba, que comprendía los actuales territorios de L'Alqueria de la Comtessa, la Alquería de los Frailes, Rafelcofer, l'Alcudiola, Beniflà, Potries y la actual Font d'en Carròs.
Debieron transcurrir unas décadas de prosperidad demográfica y agrícola para que los Carròs, barones de Rebollet, se decidieran a asolar la alquería árabe para construir arriba del collado de la Font (77 m de altitud) una villa cristiana amurallada y dotada de iglesia propia, que nombraron la Font de Potries (1329).
El núcleo amurallado y fundacional de la Font (1329) comprendía el actual solar de la iglesia de san Antonino mártir y las calles adyacentes de la subida del Cristo del Amparo, de las calles de las delicias, de la Goleta, de Sto. Domingo, de San Juan, del Regaliciar, del Rebollet y del Calvario. Además del solar del Rafalí. Conformaban la villa unas 80 casas (unos 320 habitantes).
La invasión del reino por el rey de Castilla y el saqueo que hicieron los castellanos (1364) dejaron prácticamente despoblada la villa, reduciendo el número de casas dentro del núcleo amurallado a tan solo 17. Repoblada el 1368, conseguiría la carta puebla y sería conocida a partir de esta fecha como La Font d'en Carròs, en loor del linaje señorial que la había establecida y rehecha.
El proceso de crecimiento alcanzado al final del siglo XIV y durante el s.XV, llevaría a fundar un arrabal de musulmanes o morería separada de la villa por el barranco de las Fontanelles (c/ Valencia). Este espacio se corresponde con la trama de urbanismo islámico de las placitas de San Antonio y de los Ángeles, y la calle moro.
Los primeros años del siglo XVI fueron un tiempo de bonanza y crecimiento demográfico, basado no solamente en la agricultura, sino también en la ganadería lanera y en la producción de tejidos de lana. Proliferaban los tejedores y los bataneros (lavaban los paños en los molinos, enjabonándolos y percutiendo sobre ellos con mazos de madera). En 1510 la Font y los lugares de musulmanes sumaban 306 casas, 70 de las que debían de corresponder en la Font. Durante la guerra de la Germanía (1521) el Arrabal fue saqueado y despoblado y fue incendiada la mezquita de la Morería de la Font, que ocupaba el solar de la actual ermita de San Antonio Abad. El año 1563 el Arrabal volvía a estar habitado por 30 familias de moriscos o cristianos nuevos (musulmanes obligados a practicar el cristianismo).
El 26 de diciembre de 1598, día de San Esteban, dos fortísimos terremotos derribaron el castillo de Rebollet. La fortaleza contaba con una iglesia medieval dedicada a San Nicolás, que contenía los sepulcros de Francesc Carròs I y Francesc Carròs II, la talla románica de Nuestra Señora de Rebollet, la imagen y altar de Nuestra Señora del Remedio, y diferentes y ricos ornamentos. El castillo y la iglesia quedaron totalmente destruidos. Los habitantes de La Font d'en Carròs trasladaron en la parroquia de la villa la talla de Nuestra Señora de Rebollet, la imagen de Nuestra Señora del Remedio, los ornamentos y las campanas.
Y aquí es donde empieza precisamente la pugna encarnizada entre el duque Borja de Gandía y los hombres de la Font por la disputa de Nuestra Señora de Rebollet. Fue aquel un episodio épico trepidante, de arcabuces, picoletas y tribunales (1599-1602), donde participaron desde el rey de España hasta el papa de Roma, pasando por el arzobispo san Juan de Ribera, el nuncio de Su Santidad y el virrey de Valencia. En el transcurso de aquella pugna los fonters (que se estimaban mucho el derecho, la ley foral y las libertades, y que no se dejaban “avasallar” fácilmente) se ganarían bien ganado el apelativo colectivo de "cabuts" (cabezones) Los vecinos de La Font d’en Carròs tenian en su poder a la Virgen Santa María de Rebollet y el Duque de Gandia, Carlos de Borja, señor de La Font, quería llevarsela a Oliva, al convento de los franciscanos. Finalmente, a la fuerza, el Duque sacó la Virgen del pueblo, el 28 de julio de 1601 y la trasladó a Oliva.
En el año 1609, después de la expulsión de los moriscos, los cristianos viejos ocupaban las 81 casas de la villa, que se convertirían en 160 al cabo de veinte años, distribuyéndose por la villa, el Arrabal y otras calles nuevas: la calle mayor, la plaza del ayuntamiento, las calles de San Jaime, del trinquete y de San Vicente Ferrer.

La crisis del s.XVII y la guerra de sucesión dejaron estancado el pueblo en 124 casas habitadas. Posteriormente el pueblo iría creciendo hasta llegar a los 820 habitantes en 1768 y a los 1020 habitantes en 1787. A partir de aquí el crecimiento sería constante y sostenido, así como la aparición de nuevas vías urbanas, producto de un aumento prodigioso de la natalidad y de una agricultura orientada al mercado. Al año 1828, la Font contaba con 400 casas y 450 familias. Al 1860, eran 2002 los habitantes; al 1877, eran 2121 habitantes y al 1900, eran 2192 habitantes. Entre el 1900 y el 1910 aún se produjo un aumento del 13 % de la población llegando a los 2477 hb. Pero la crisis de la filoxera –la destrucción de las vides de pasa- provocó la emigración de mano de obra a la Argentina, Nueva York, Argelia... más tarde vino la era de la naranja y un nuevo incremento demográfico, hasta los 3015 habitantes del año 1950 y los 3316 del año 1970. a partir de aquí la crisis de la exportación de la naranja y de la sociedad rural tradicional provocarían un nuevo retroceso (3249 hb en el año 1975). En los últimos años la inmigración ha hecho aumentar la población hasta los más de 4000 hb registrados en 2008, de los cuales el 16,5 % son extranjeros.